El balance de de Aerolíneas Argentinas marca un hito: la compañía estatal registró un superávit operativo de US$ 112,7 millones y, por primera vez desde la reestatización, no solicitó transferencias del Tesoro nacional. Este resultado consolida dos años consecutivos con saldo positivo y refleja una combinación de aumento de ingresos, control de costos y saneamiento financiero.
Los cierres contables se encuentran en proceso de auditoría por parte de KPMG, que ya validó los estados de, y la aprobación final del balance será evaluada por el Directorio hacia la mitad de. Mientras tanto, la empresa difundió datos operativos y financieros que ayudan a explicar cómo se llegó a este resultado.
Indicadores operativos que explican el resultado
En la aerolínea superó los US$ 2.200 millones en facturación, cifra que junto con la disciplina en costos permitió alcanzar el superávit. La operación mantuvo un promedio de 300 vuelos diarios, con una ocupación del 83%, lo que se tradujo en 35.016 pasajeros transportados por día y un total anual de 12.781.016 pasajeros.
La fiabilidad de la operación se refleja en un factor de cumplimiento del 99,4%, y la compañía destacó una evaluación positiva por parte de los clientes, con un NPS (Net Promoter Score) de 55 puntos. Estos indicadores operativos, combinados con la optimización de rutas y recursos, ayudaron a mejorar la rentabilidad.
Reducción de costos y saneamiento financiero
Como parte de la estrategia, Aerolíneas implementó medidas de ajuste que incluyeron la cancelación de rutas no rentables y una reestructuración del personal y de cargos de gestión. Entre diciembre de y diciembre de la deuda bancaria y financiera se redujo un 41%, pasando de US$ 341,9 millones a US$ 207,4 millones. Esa disminución fue clave para mejorar el perfil financiero y liberar recursos para inversiones futuras.
Plan de flota y proyección de inversión
En línea con la intención de sostener la mejora operativa, la empresa anunció la próxima incorporación de 18 aeronaves para renovar y ampliar la flota. El proceso de búsqueda de oferentes ya fue lanzado y la intención es sumar: cuatro Airbus A330neo, ocho Boeing 737 MAX 10, cuatro Boeing 737 MAX 9 y dos Boeing 737 MAX 8. La modernización busca mejorar la eficiencia de consumo, reducir costos por hora de vuelo y ofrecer mayor confiabilidad a las rutas de cabotaje e internacionales.
La estrategia de flota se enmarca en un objetivo más amplio: consolidar a la compañía como competidor directo en el mercado aéreo, manteniendo estándares de seguridad operacional y calidad de servicio que respalden el crecimiento sostenido.
Impacto en la gestión y comunicación
El presidente y CEO, Fabián Lombardo, destacó que los resultados confirman la dirección tomada en los últimos dos años: priorizar la eficiencia y la rentabilidad. Según la compañía, las medidas implementadas permitieron demostrar que Aerolíneas puede operar en condiciones competitivas frente a otras empresas del sector.
Además de los números, la gerencia informó al Palacio de Hacienda que en tampoco habrá necesidad de solicitar aportes estatales, un antecedente relevante tras años de dependencia presupuestaria. Desde 2008 hasta la aerolínea había mostrado un rojo operativo promedio anual cercano a US$ 400 millones y, acumulado en ese período, demandó al Estado más de US$ 8.000 millones en transferencias directas.
Contexto político y pasos siguientes
La mejora en los resultados reaviva debates en torno al futuro de la empresa. En los pasillos oficiales se baraja la posibilidad de avanzar con procesos de privatización, apoyándose en el argumento de que una compañía superavitaria atrae interés del sector privado. Sin embargo, esa iniciativa requerirá respaldo legislativo y evaluaciones sobre el impacto en la conectividad y el empleo.
En lo inmediato, la compañía continuará con la validación externa de sus cuentas por parte de KPMG y con la preparación del plan de adquisición de aviones. El avance en ambas instancias será determinante para mantener el impulso financiero y operativo exhibido en.
En síntesis, la aerolínea estatal atraviesa una etapa de transición: consolidó un superávit operativo, logró una importante reducción de su deuda y puso en marcha un plan de renovación de flota que, de concretarse, podría reforzar su competitividad en el mercado aéreo regional e internacional.



