El Senado de Brasil confirmó la ratificación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), una decisión que reactiva un tratado largamente negociado y que creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Aunque Argentina y Uruguay ya habían aprobado el texto, la ratificación brasileña deja a Paraguay como el último país del bloque fundador que aún debe pronunciarse.
La Comisión Europea anunció además la intención de aplicar el acuerdo de manera provisional, sujeta a la decisión del tribunal supremo de la UE sobre la legalidad del pacto. Esa aplicación temporal busca acelerar beneficios comerciales mientras se resuelven los trámites jurídicos pertinentes.
Alcance económico y efectos comerciales
El pacto vincula a dos grandes conjuntos económicos que, juntos, representan alrededor del 30% del PIB mundial y suman más de 700 millones de consumidores. El texto prevé la eliminación de aranceles en más del 90% del comercio bilateral, una medida que modificará flujos de exportaciones e importaciones en sectores clave.
Ganadores potenciales
En el plano industrial, la UE puede ver un impulso en ventas de automóviles, maquinaria y productos como vinos y quesos hacia los mercados del Mercosur. Por su parte, los países sudamericanos, con Brasil a la cabeza, podrían ampliar el ingreso de productos agrícolas y agroindustriales como carne vacuna, aves, azúcar, arroz, miel y soja.
El papel de Brasil
Brasil, reconocido mundialmente como uno de los mayores productores de café, carne y soja, fue uno de los defensores más activos del acuerdo. Durante el debate legislativo, la senadora Tereza Cristina afirmó que «el mundo hoy está más fragmentado, más escéptico y más proteccionista», y por esa razón consideró que la alianza con Europa resulta «aún más relevante y necesaria».
Resistencia política y protestas sociales
No obstante, el texto ha provocado rechazo en varios sectores. En Europa, agricultores y asociaciones rurales expresaron su oposición organizando movilizaciones que incluyeron la entrada de tractores en ciudades como París, Bruselas y Varsovia. Los manifestantes alertan sobre la posibilidad de competencia desleal frente a bienes producidos con estándares diferentes y el uso de pesticidas prohibidos en la UE.
Fuegos cruzados entre gobiernos
En el ámbito político, Francia fue uno de los países que lideró las objeciones al acuerdo, manifestando preocupación por el impacto en sus agricultores. A pesar de los intentos por bloquear el tratado, estos esfuerzos no lograron impedir su avance. Mientras tanto, España y Alemania se posicionaron favorablemente, viendo oportunidades para sus exportadores de bienes industriales y bebidas.
Contexto y procesos pendientes
El texto que ahora ratificó Brasil fue firmado en enero, tras casi 25 años de negociaciones complejas. La aceleración del tratado también se interpretó como una reacción a un entorno internacional con crecientes tensiones comerciales, que llevó a varios países a buscar nuevas alianzas y mercados alternativos.
Pasos formales restantes
Aunque la aprobación brasileña es un hito esencial, el acuerdo no estará plenamente operativo hasta que el resto de procedimientos legales y parlamentarios concluyan. En el plano europeo, la implementación provisional anunciada por la Comisión está condicionada a la validación del tribunal superior de la UE. En el Mercosur, resta la ratificación final de Paraguay para completar la aprobación por los miembros fundadores.
Implicaciones a medio plazo
En las próximas etapas, será clave observar cómo se implementan los calendarios de desgravación arancelaria y las cláusulas de salvaguardia que incluyan normas sanitarias y fitosanitarias. El equilibrio entre apertura de mercados y protección de sectores sensibles determinará en gran medida la percepción pública y el impacto real del acuerdo en productores y consumidores.



