El pasado sábado, funcionarios de laUnión Europeay del bloque deMercosurformalizaron un tratado comercial que tiene el potencial de redefinir el comercio internacional entre Europa y América del Sur. Este acuerdo, resultado de 25 años de negociaciones complejas, se considera uno de los más significativos en la historia reciente, especialmente en un contexto global marcado por laproteccionismoy las amenazas arancelarias.
La firma del pacto se produce en un momento en que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su uso de aranceles, generando incertidumbres en el comercio mundial. Ante esta situación, tanto la UE como Mercosur han decidido adoptar un enfoque diferente, priorizando lacooperaciónsobre el aislamiento.
Un acuerdo de cooperación mutua
El tratado une a 27 naciones de la UE con Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, formando uno de los mayores espacios de libre comercio del mundo. Durante la ceremonia de firma, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, declaró que «elegimos el comercio justo sobre los aranceles y una asociación productiva a largo plazo sobre laaislamiento.» Este acuerdo es visto como un mensaje claro en favor del comercio internacional en un momento en que muchos países están buscando nuevas alianzas.
En la misma línea, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, subrayó que este tratado representa una señal poderosa para el comercio global en tiempos de tensiones económicas. Además, António Costa, líder del Consejo Europeo, enfatizó que el tratado contrasta con el uso decomerciocomo un arma geopolítica.
Beneficios económicos y comerciales
El pacto comercial eliminará los aranceles en más del 90% del comercio bilateral, lo que se traduce en un aumento significativo en el intercambio de bienes. Se espera que, para el año 2040, el acuerdo impulse el PIB de la UE en aproximadamente 77.6 mil millones de euros, mientras que el PIB de Mercosur podría aumentar en 9.4 mil millones de euros. Este crecimiento económico podría traducirse en nuevasoportunidades laboralesy un aumento en la prosperidad en ambos continentes.
Además, el acuerdo facilitará la entrada de productos sudamericanos como carne, pollo, azúcar y soja en el mercado europeo, mientras que las exportaciones de la UE incluirán automóviles, vino y quesos. Sin embargo, este aspecto ha generado preocupación entre los agricultores europeos, quienes temen la competencia de productos a precios más bajos y menores estándares de calidad.
Retos y preocupaciones
La posibilidad de un incremento en las importaciones ha suscitado reacciones adversas en varios sectores, especialmente entre los agricultores en Europa. En ciudades como París, Bruselas y Varsovia, se han llevado a cabo protestas donde los agricultores han expresado su temor a un aumento de productos más baratos desde Sudamérica, que podrían socavar sus propias industrias. Trisha Chatterton, una agricultora irlandesa, expresó: «No es justo, tenemos carne de res irlandesa de alta calidad y aquí la producción no se rige por los mismos estándares que en los países sudamericanos.»
Por otro lado, en América del Sur, también hay preocupaciones sobre el impacto del tratado. En Argentina, se estima que la industria automotriz local podría perder alrededor de 200,000 empleos debido a la apertura del mercado. Luciana Ghiotto, investigadora en comercio e inversión, advierte sobre las posibles consecuencias negativas que podrían derivarse de este acuerdo.
Mecanismos de salvaguarda
Para mitigar estas inquietudes, la Comisión Europea ha propuesto un fondo de crisis y salvaguardias que permitirán suspender los aranceles preferenciales en caso de un aumento perjudicial en las importaciones. Sin embargo, el presidente argentino, Javier Milei, ha advertido que cualquier limitación como cuotas podría socavar los objetivos económicos del tratado.
Las proyecciones indican que las exportaciones europeas hacia Mercosur podrían aumentar en un 39%, mientras que las exportaciones de Mercosur hacia la UE podrían crecer un 17%. Este escenario sugiere que, a pesar de las tensiones, el acuerdo tiene el potencial de crear un entorno de comercio más dinámico y beneficioso para ambas regiones.
Aunque existen desafíos y preocupaciones, las oportunidades que presenta podrían transformar las economías de ambos bloques y fomentar un futuro más colaborativo.



