Actualización del acuerdo global sobre impuestos mínimos corporativos

El escenario fiscal global ha tomado un nuevo rumbo tras el acuerdo alcanzado por más de 145 países el pasado lunes 5 de enero. Esta revisión al tratado de impuesto mínimo corporativo, inicialmente establecido en, tiene como objetivo atender las preocupaciones planteadas por Estados Unidos, que temía que las regulaciones perjudicaran a sus multinacionales.

La Organización para la Cooperación y o Desarrollo Económico (OCDE) ha declarado que el nuevo marco mantiene el principio del impuesto mínimo global de un 15%, diseñado para asegurar que las grandes corporaciones cumplan con una carga impositiva mínima en todos los países donde operan. Esta actualización incluye simplificaciones y excepciones que alinean las nuevas reglas con las leyes fiscales estadounidenses, que enfrentaban objeciones por parte del gobierno anterior.

Detalles del nuevo acuerdo

El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, enfatizó que este nuevo pacto no solo brinda mayor seguridad jurídica, sino que también busca reducir la complejidad del sistema tributario y proteger la base de ingresos de los países.

Implicaciones para las empresas estadounidenses

El presidente de EE.UU., Donald Trump, había manifestado que el acuerdo original carecía de validez para su país, lo que generó tensiones en el ámbito internacional. En respuesta, Scott Bessent, secretario del Tesoro, afirmó que la nueva versión del acuerdo garantiza que las empresas estadounidenses se sometan exclusivamente a sus propias normas fiscales mínimas, además de preservar los beneficios relacionados con créditos fiscales para investigación y desarrollo.

Bessent describió este acuerdo como un logro histórico que respeta la soberanía estadounidense y protege a los trabajadores y empresas de excesos impositivos provenientes del extranjero. Este enfoque ha sido clave para mantener el diálogo sobre la tributación de la economía digital, que representa un aspecto más complejo del sistema fiscal global.

Un consenso internacional renovado

Desde octubre del año pasado, más de 65 naciones han comenzado a implementar el acuerdo original de, que obligaba a los países a aplicar un tipo impositivo mínimo del 15% sobre las multinacionales. Sin embargo, el nuevo consenso, alcanzado recientemente, refuerza el apoyo internacional, especialmente luego de que los países del G7, incluyendo a EE.UU, lograran un entendimiento que eximió a ciertas empresas estadounidenses de parte de las normativas iniciales.

Desafíos anteriores y expectativas futuras

El futuro del pacto había quedado en entredicho a comienzos del año pasado, cuando Trump criticó el acuerdo negociado por el gobierno de Biden, argumentando que este no era aplicable a Estados Unidos. En ese momento, su administración incluso amenazó con imponer impuestos de represalia a los países que impusieran gravámenes adicionales a las empresas estadounidenses bajo las directrices del acuerdo original.

Ahora, con este renovado compromiso, se espera que el acuerdo global de impuestos mínimos no solo mantenga su vigencia, sino que también se adapte a las necesidades de un mundo en constante cambio. La colaboración internacional se presenta como una herramienta esencial para enfrentar los retos fiscales que surgen de la globalización y la digitalización de la economía.

En conclusión, el reciente acuerdo entre más de 145 países para actualizar el régimen de imposición mínima corporativa marca un hito en la cooperación internacional. A medida que el panorama fiscal continúa evolucionando, la adaptación y el diálogo se vuelven cruciales para garantizar la equidad y la justicia fiscal en un mundo interconectado.